Cómo leer una lista de ingredientes
Per Pili
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Una lista de ingredientes cosméticos se llama INCI, está en latín y en inglés, y parece diseñada para que no la leas. No lo está: sigue tres reglas, y con esas tres ya puedes juzgar un bote en la tienda.
1. El orden importa
Los ingredientes van de mayor a menor cantidad. Siempre. Lo que aparece primero es lo que más hay, y lo que aparece el último es casi nada.
Esto tiene una consecuencia que no suele contarse: si un producto presume de aceite de argán y el argán sale el decimocuarto, detrás del perfume, estás comprando otra cosa con una gota de argán dentro.
Hay una excepción: por debajo del 1% el orden deja de ser obligatorio y el fabricante puede listar como quiera. Por eso los activos en concentraciones pequeñas suelen aparecer agrupados al final.
2. El agua cuenta
En la mayoría de las cremas del mercado el primer ingrediente es Aqua. A veces el 70% del bote. No es un fraude: una emulsión necesita agua. Pero el agua también obliga a meter conservantes, porque todo lo que lleva agua se contamina.
Nuestras fórmulas no llevan agua. Por eso tampoco llevan conservantes ni emulgentes: no hay nada que emulsionar ni nada que se eche a perder en una grasa estable con vitamina E.
3. Los nombres raros no son el enemigo
Tocopherol es vitamina E. Butyrospermum parkii es manteca de karité. Simmondsia chinensis es jojoba. El latín es nomenclatura internacional: sirve para que la misma planta se llame igual en Andorra y en Japón, y es la razón por la que nunca traducimos el INCI de nuestras fichas.
Lo que sí conviene mirar con atención son los aceites esenciales. Son naturales y son activos, y por eso mismo pueden sensibilizar. Si tienes la piel muy reactiva o alguna alergia conocida, ahí es donde hay que pararse, no en el nombre en latín de la manteca.
Un atajo
Cuenta los ingredientes. No es una regla científica, pero funciona sorprendentemente bien: cuando una lista pasa de treinta, buena parte de ellos está para sostener la fórmula, no para hacerle nada a tu piel.